Autor: Alonso Hurtado Lopez
Capitulo 1º
Desplazamiento
-Qué vida tan aburrida y monótona- Pensaba
para mí, aquella mañana al momento de
afeitarme.
Cada mañana es lo mismo, cada día hacer lo
mismo, visitar un edificio lleno de gente que gana dinero con mis inversiones
en el mercado de valores, esas largas comidas con personas que no conozco pero
que son influyentes para obtener más dinero, dinero que ya no sé si disfruto.
Tengo una familia, hijos y debería ser muy feliz, pero más sin embargo no lo
soy.
Después de limpiarme la cara y terminar de
arreglarme, salí rumbo al trabajo, tenía pendiente un almuerzo con algunos
directivos, para revisar las acciones pertinentes, ver el rumbo que tomaría
este año fiscal en la empresa de mi familia.
Ya al mediodía termine con algo de tiempo
para mí, así que decidí caminar, encontré algo relajante en tomar una caminata;
al pasar por una librería, recordé que ya hacía mucho tiempo desde la última
vez que leí un libro o que di un paseo en bicicleta, además de recordar que no
me había tomado un descanso y lo hubiese dedicado solo para mí y no a los
deberes de la casa o de la familia.
No me malinterpreten, no es que no me guste
pasar tiempo con mi bella familia; pero no negaran que todos sentimos algo
similar de vez en vez.
Después de pasear y pensar en lo que debía
hacer y cómo es que debía mimarme, fui traído al mundo real por un reloj de
pedestal, que tintineo marcando el final de sus 60 minutos.
-Que rápido pasa el tiempo- suspire y seguí
mi marcha, al final de la calle hice una seña, un taxi detuvo su andar y lo
aborde con rumbo a mi oficina
Al terminar mi ajetreado día en la oficina,
salí de esta y como siempre el chofer ya me esperaba afuera del edificio con la
puerta del auto abierta y un semblante serio el cual cambiaba a una sonrisa
mientras decía:
-Buena tarde tenga usted señor ¿Lo llevo a
algún lugar en especial o desea el trayecto habitual?-
-El habitual Martínez; el habitual- siempre
le respondía de igual manera, con una sonrisa.
-La señora me pidió le recordase que hoy es
ese viernes en el cual visita a sus padres y que por favor le mencionara que no
se olvidase de alcanzarlos- Me dijo mientras se detenía en un semáforo.
-Eh si, gracias Martínez- le respondí con
seriedad, mientras terminaba de guardar unos documentos en mi portafolio.
Y
después de nuestra charla habitual durante el trayecto, le pedí que pasara por
mi media hora antes para partir a su encuentro, ya que Martínez y su familia se
quedarían ese fin de semana en la pequeña casa de huéspedes que tenía en el
fondo de mi propiedad mientras yo tomaba el auto para encontrarme con mi
familia