lunes, 1 de febrero de 2016

Cambio de sitio


Autor: Alonso Hurtado Lopez

Capitulo 1º

Desplazamiento

-Qué vida tan aburrida y monótona- Pensaba para mí, aquella mañana  al momento de afeitarme.

Cada mañana es lo mismo, cada día hacer lo mismo, visitar un edificio lleno de gente que gana dinero con mis inversiones en el mercado de valores, esas largas comidas con personas que no conozco pero que son influyentes para obtener más dinero, dinero que ya no sé si disfruto. Tengo una familia, hijos y debería ser muy feliz, pero más sin embargo no lo soy.
Después de limpiarme la cara y terminar de arreglarme, salí rumbo al trabajo, tenía pendiente un almuerzo con algunos directivos, para revisar las acciones pertinentes, ver el rumbo que tomaría este año fiscal en la empresa de mi familia.
Ya al mediodía termine con algo de tiempo para mí, así que decidí caminar, encontré algo relajante en tomar una caminata; al pasar por una librería, recordé que ya hacía mucho tiempo desde la última vez que leí un libro o que di un paseo en bicicleta, además de recordar que no me había tomado un descanso y lo hubiese dedicado solo para mí y no a los deberes de la casa o de la familia.
No me malinterpreten, no es que no me guste pasar tiempo con mi bella familia; pero no negaran que todos sentimos algo similar de vez en vez.
Después de pasear y pensar en lo que debía hacer y cómo es que debía mimarme, fui traído al mundo real por un reloj de pedestal, que tintineo marcando el final de sus 60 minutos.

-Que rápido pasa el tiempo- suspire y seguí mi marcha, al final de la calle hice una seña, un taxi detuvo su andar y lo aborde con rumbo a mi oficina

Al terminar mi ajetreado día en la oficina, salí de esta y como siempre el chofer ya me esperaba afuera del edificio con la puerta del auto abierta y un semblante serio el cual cambiaba a una sonrisa mientras decía:

-Buena tarde tenga usted señor ¿Lo llevo a algún lugar en especial o desea el trayecto habitual?-
-El habitual Martínez; el habitual- siempre le respondía de igual manera, con una sonrisa.
-La señora me pidió le recordase que hoy es ese viernes en el cual visita a sus padres y que por favor le mencionara que no se olvidase de alcanzarlos- Me dijo mientras se detenía en un semáforo.


-Eh si, gracias Martínez- le respondí con seriedad, mientras terminaba de guardar unos documentos en mi portafolio. 
Y después de nuestra charla habitual durante el trayecto, le pedí que pasara por mi media hora antes para partir a su encuentro, ya que Martínez y su familia se quedarían ese fin de semana en la pequeña casa de huéspedes que tenía en el fondo de mi propiedad mientras yo tomaba el auto para encontrarme con mi familia